GASTRONOMÍA DE SABORES NATURALES

        Ciudad Real es un buen lugar para invertir el tiempo en ocio: conciertos, cines, karts y parques acuáticos ofrecen una buen oferta. Pero Ciudad Real es también la capital del tapeo. Excelentes y variadas tapas que uno puede degustar en la larga sucesión de bares que pueblan la ciudad, con buenos vinos y adecuada compañía. Y es que la provincia es sede de nada menos que 4 Denominaciones de Origen: la de los vinos de La Mancha y Valdepeñas (Alcázar de San Juan y Valdepeñas), del Queso Manchego (Valdepeñas), y de la Berenjena de Almagro.

Y aunque ha sido la cocina ciudarrealeña como la manchega en su totalidad una cocina de supervivencia, también es hoy una cocina de deleite, porque es, ante todo, una gastronomía de sabores naturales. Algunas de las materias primas como el azafrán, el aceite de oliva virgen, el vino, el cordero y la perdiz roja, únicos en el mundo han configurado a lo largo de siglos la oferta gastronómica de esta tierra manchega. Una cocina, si se quiere, de escasa elaboración, como corresponde a las necesidades de un pueblo que se ha dedicado fundamentalmente al pastoreo y la agricultura.

        Ha tenido sin embargo esa cocina, la mayor difusión que imaginarse pueda, gracias al segundo libro más traducido en el mundo después de la Biblia: "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha", que se nos antoja un completo y original recetario de cocina. Más de un centenar y medio de comidas o formas de preparar los alimentos, aparecen en la inmortal obra de Cervantes, y tan sólo hay tres o cuatro capítulos en los que la comida esté ausente.

        Hay que reseñar, que las diferencias que caracterizan a los pueblos de La Mancha son escasas, gastronómicamente hablando. Puesto que las materias primas son las mismas, la calidad de los productos similar, y la manera tradicional de prepararlas, también. En la provincia de Ciudad Real, podemos disfrutar de las berenjenas de Almagro o el queso manchego para abrir boca, o de la popularidad del pisto manchego, migas de pastor, el tiznao a base de bacalao y pimiento seco y asado, gachas de matanza harina de almorta, aceite, ajos, y "tropezones" de chorizo, torreznos, etc., huevos a la porreta con cebolla mojete, salpicón, revientalobos y ajo de espárragos trigueros. Entre los guisos y platos de caza, caldereta de cordero, ciervo en salsa, perdiz en escabeche, cordero al horno, estofado de arroz, manitas de cordero... Naturalmente, sin olvidarnos de las tortas de Alcázar, bizcochá, requesón, arrope, mostillo, rosquillas y flores manchegas para el postre.

        Pero ¿y el vino?. ¿Qué decir del vino de Ciudad Real?. Ya lo alababa Sancho Panza en el capítulo 13 de la II Parte de El Quijote: "¿Este vino es de Ciudad Real?". Después, muchos otros ciudadanos del mundo han seguido alabándolo y bebiéndolo. Desde dos lugares de la provincia, dos Consejos Reguladores (el de La Mancha y el de Valdepeñas) se ocupan, además, de velar por su pureza y de normativizar todo lo que vaya en beneficio de su calidad. Y ahí están nuestros vinos, capaces de superar cualquier prueba. Por cierto, algún vino de licor que aquí se llama mistela para acompañar los postres, no vendrá mal.

 

 

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