Comunicación Nº: 059 English version English version

La degeneración macular disciforme o no es un melanoma coroideo todo lo que lo parece. Presentación de un caso.

Santiago Madero, José M. Millán, Maribel Redondo, Soledad Alonso, Ana Cabello, José R. Ricoy

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INTRODUCCIÓN

La degeneración macular senil (DMS) es una enfermedad muy frecuente. En la cohorte del Framingham Eye Study su incidencia se situó en aproximadamente el 9% (1), mientras que Kornzweig la observó en el 33% de los globos oculares obtenidos postmortem en personas mayores de 65 años de edad (2). Las alteraciones de la DMS afectan a la porción externa de la retina y al epitelio pigmentario de la retina, y se deben a trastornos de origen vascular en la membrana de Bruch y en la coriocapilar. Las drusas o cuerpos coloides son acumulaciones localizadas de material hialino entre el epitelio pigmentario de la retina y la membrana de Bruch, y representan una alteración predisponente y acompañante de la DMS. Una forma probablemente precursora de las drusas es el engrosamiento difuso y localizado de la parte interna de la membrana de Bruch, que también se observa con frecuencia en personas de edad avanzada y en pacientes con DMS. Además, las drusas se suelen acompañar de alteraciones de neovascularización coroidea asociadas a zonas de rotura en la membrana de Bruch, con predisposición a la hemorragia y la cicatrización de tipo disciforme sobre todo en la zona macular y, con menos frecuencia, en las áreas periférica y peripapilar (3). La patogenia de las drusas es desconocida, aunque se supone que representan una actividad secretora aberrante del epitelio pigmentario de la retina. Una de las formas clínico-patológicas más importantes de la DMS es la degeneración macular disciforme (DMD), y numerosos autores han observado la asociación clínica de las drusas maculares y la DMD (4). La DMD es una cicatriz macular fibrosa que aparece como resultado de las secuelas hemorrágicas de la neovascularización que ocurre bajo el epitelio pigmentario de la retina. El tejido fibroso desdobla la membrana de Bruch, y la presencia de hemosiderina en su interior sugiere que es la organización fibrosa de la hemorragia lo que hace evolucionar a la lesión disciforme causando el desprendimiento de la retina (5).

El melanoma coroideo es un tumor relativamente infrecuente de la edad adulta que debuta clínicamente con pérdida de visión por desprendimiento exudativo de la retina o con un glaucoma neovascular de origen desconocido. Se localiza con frecuencia en la zona de la mácula y es una entidad mucho más conocida que la DMD desde los puntos de vista clínico, radiológico y anatomopatológico (5).


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Santiago Madero, M.D. Departamento de Anatomía Patológica, Hospital «Doce de Octubre». Madrid, España.
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