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Informática y Salud

Nº 25. Marzo/ Abril 2000

BIOINFORSALUD 2000

 

Investigación, desarrollo e innovación

 

Durante los días 27 y 28 de enero se celebró en Madrid el Primer Simposio Nacional sobre Bioinformática, Información Genética y Salud, Bioinforsalud 2000. La Sociedad Española de Informática de la Salud, organizadora de evento, contó con algunos de los mejores especialistas en el manejo de la información biológica, en especial en genética. Las últimas tecnologías, los biochips y los últimos avances en este campo de la Ciencia tuvieron en la cita de la SEIS un foro de intercambio y divulgación incomparable.

 

El presidente del Comité Científico de Bioinforsalud 2000, Mariano Barbacid, director del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, fue el encargado de dar la bienvenida a todos los asistentes al congreso. A continuación reproducimos, por su interés, íntegramente, su discurso:

 

"Es para mi un gran honor el que me hace la SEIS al invitarme a inaugurar este Congreso dedicado a tratar de modo multidisciplinar las implicaciones de las más avanzadas tecnologías informáticas tanto en la investigación básica, como en la práctica clínica y en los aspectos éticos y legales referentes a temas del: área biosanitaria.

 

No cabe duda de que en las últimas décadas hemos sido testigos de una revolución tecnológica paralela en el campo de la Biomedicina y en el área de la informática. Ambas ciencias han progresado a ritmo vertiginoso y, que duda cabe, estaban destinadas a encontrarse y a fundirse en la reciente disciplina que se ha dado en denominar Bioinformática y que da cuenta de la simbiosis que se desencadena cuando las disciplinas anteriormente mencionadas se encuentran.

 

Quizás uno de los hitos más importantes, que puede ilustrar la trascendencia del encuentro entre estas dos Ciencias, es el denominado Proyecto Genoma Humano. Quedan pocos años para que se complete la secuencia del genoma humano. Una vez más la ciencia dará un resultado antes de lo esperado y -sin lugar a duda- la capacidad de secuenciar automáticamente y de analizar informáticamente toda esta avalancha de información han contribuido decisivamente a que Conozcamos, al menos, la identidad (ya que no así su función) de todos nuestros genes en un tiempo "récord".

 

Todos somos conscientes que los rapidísimos avances en tecnologías genómicas, de las que los nuevos chips y microarrays de DNA son tan solo un comienzo que supone la obtención de una ingente cantidad de información que es necesario procesar adecuadamente y que necesita imperiosamente de la herramienta informática para ser gestionada de modo que pueda tener la mayor y mejor utilidad. El conocimiento de mutaciones en determinados genes que pueden ser indicativas de un determinado tipo dé patología o qué pueden emplearse como marcadores para el seguimiento del pronóstico o para el diagnóstico de múltiples enfermedades enfermedades tendrá y, de hecho está teniendo ya, una clara repercusión en la práctica clínica. Disciplinas clásicas como la Anatomía Patológica evolucionan hacia la Patología Molecular, área en la que la Bioinformática ha sentado las bases de su nacimiento.

 

Esta revolución Bioinformática hará de la Práctica clínica del siglo XXI una práctica personalizada en la que la frase ""no hay enfermedades, sino enfermos" cobrará su más pleno sentido. Se podrá obtener con relativa facilidad de cada paciente un perfil genético que permitirá diagnósticos más certeros, seguimiento de determinados tratamientos a nivel molecular... en definitiva. un desarrollo en el mundo de la Farmacogenómica que nos permita ofrecer terapias que sean cada vez mas un "traje a medida" para cada enfermo.

 

Toda esta ingente cantidad de información que se generará requiere necesariamente soportes informáticos capaces de gestionarla con alta eficacia y con alta seguridad. No cabe duda que desde el campo de la Bioética debe velarse por la confidencialidad de los perfiles genéticos de cada paciente, por el desarrollo de consentimientos informados acordes con la tecnología enunciada anteriormente y por salvaguardar posibles

discriminaciones del individuo en función de sus genes. No existe un determinismo genético y la tecnología descrita debe entenderse como una potente herramienta que proporciona ingentes cantidades de información a nivel molecular y que, por tanto, puede sentar las bases de diagnósticos y tratamientos, pero en ningún caso determinante de[ comportamiento de un paciente y menos aun que pueda ser usada como arma discriminatoria como son otros rasgos más obvios genéticos, mas obvios como puede ser la raza y que tan mal usado ha sido a lo largo de nuestra historia como seres humanos.

 

Deseo concluir esta breve intervención felicitando a los organizadores por su iniciativa y por "el timing" la oportunidad de esta reunión. Si es cierto que se va a crear el Ministerio de I+D+I donde la segunda I corresponde a innovación, es de esperar que la Bioinformátíca juegue un papel muy importante en el desarrollo de esta nueva sigla en nuestro país".

 


Nº 25. Marzo/ Abril 2000

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Última actualización: 03 julio 2000 19:01